Se materializa el nuevo avión nacional de entrenamiento elemental IA-100

 

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Diseñado por FAdeA y producido en base a la integración horizontal de una red de PyMEs de todo el país, el nuevo avión IA-100 representa la definitiva recuperación de las capacidades de diseño y desarrollo de una aeronave completa por parte de la histórica fábrica con sede en Córdoba, privatizada en 1995 y reestatizada en 2009 por el gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

El proyecto IA-100, iniciado a fines de 2014, se propuso como objetivo diseñar, desarrollar y fabricar en menos de 12 meses el primer prototipo (demostrador tecnológico) de un avión biplaza para cubrir las etapas iniciales de entrenamiento de pilotos tanto militares (fuerzas armadas del país y de la región) como civiles (aeroclubes usuarios privados), cubriendo con un producto diseñado y producido en la Argentina estos segmentos donde habitualmente se utilizan aviones importados.

La decisión de llamar a este nuevo proyecto IA-100, según explica su responsable el Ing. Juan Vidal, “fue como dar vuelta la página, sobre la base de lo bueno que hicieron las generaciones anteriores”.

El Ing. Vidal lidera un equipo de jóvenes profesionales que cuentan con una edad promedio de 32 años, y que además de estar a pocos pasos de realizar el sueño de hacer volar un nuevo avión de diseño y desarrollo argentino después de tres décadas (el último había sido la primera versión del IA-63 Pampa, en la década del ‘80), persigue el “objetivo grande” de reactivar esta industria dando participación a empresas argentinas que cuentan con la capacidad técnica y material, pero que sin una necesaria articulación en un proyecto concreto y sustentable como el IA-100, se verían aisladas y sin posibilidad de hacerlo.

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El nuevo avión tiene una envergadura  de alrededor de 10 m y 7,5 m de largo, un peso máximo de 950 kg y una velocidad crucero de 135 nudos, con velocidades de ascenso (hasta alcanzar una altura máxima de entre 15 y 18 mil pies) similares o mayores a las de otros aviones de la misma categoría. Otra ventaja competitiva muy importante es su autonomía de vuelo de tres horas y media, que le permite realizar dos misiones consecutivas de entrenamiento de una hora y media cada una sin tener que recargar combustible.

La versión militar del IA-100  tendrá un tren de aterrizaje retráctil que la diferenciará de la competencia, y un sistema de aviónica completamente digital (Full Glass Cockpit). Cubrirá el espectro de uso de aviones como el Grob 115, con cabina lado-a-lado en la que el instructor se coloca al lado del aspirante a piloto.

En cuanto a los aviones civiles usados en este segmento -Cessna C-172, Piper Tomahawk y otros similares–, inspeccionarlos, mantenerlos y repararlos cuando tienen muchos años de uso suele ser más caro que comprar nuevas aeronaves, con lo que la posibilidad de contar con un producto nacional de costo relativamente bajo para reemplazarlos y renovar el parque de entrenamiento apareció como una clara oportunidad para FAdeA y para toda la industria nacional.

Cada parte del IA-100 está hecha en la Argentina, salvo el motor -un Lycoming AEIO-360 de 180 HP, que le posibilitará la categoría de acrobático, ya que le permite volar invertido-, la aviónica y la hélice.

El diseño del fuselaje y del empenaje vertical del IA-100 son de FAdeA, que realiza también los estudios de aerodinámica y otros aspectos físicos del avión. Para las alas y empenajes horizontales –más otros componentes que representan en total el 35% restante– aportan horas de ingeniería otras empresas e instituciones, como el Instituto Universitario Aeronáutico de la Fuerza Aérea (IUA), ubicado en Córdoba.

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